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Es Mental, más que Material la Pobreza de México Afirma en Conferencia Kasuga

August 18, 2012

Ciudad Guzman, General

CIUDAD GUZMAN, JAL., (ES).- Más que material, la pobreza de México es mental, aseguró el empresario Carlos Kasuga Osaka, director general de la firma Yakult de México, durante la conferencia que sustentó el viernes pasado en el auditorio Adolfo Aguilar Zinzer del Centro Universitario del Sur (CuSUR) de la Universidad de Guadalajara.
“Soy hijo de inmigrantes japoneses que en los años treinta tuvieron la gran visión de escoger esta tierra. Soy de fabricación japonesa, pero orgullosamente hecho en México”, dijo con lenguaje coloquial en la charla dirigida a empresarios de la región y a la que asistieron numerosos estudiantes de diversas carreras.
En la conferencia, organizada por la Cámara Nacional de Comercio y de Servicios Turísticos (CANACO-Servitur) de Ciudad Guzmán con el patrocinio de los principales establecimientos de la región, que abarrotó el auditorio universitario, el empresario contrastó las diferencias entre México y Japón, señalando que los mexicanos aprendemos desde pequeños el derrotismo, que se manifiesta incluso en el fútbol, donde anticipamos la derrota al enfrentarnos con equipos aparentemente “superiores”, “en vez de que se nos enseñe a entregar el alma y dar lo mejor de nos otros mismos”.
Citó que México tiene cinco veces más territorio que el país de sus antepasados, cuenta con petróleo y minerales de los que carece Japón, que a pesar de todo es la segunda potencia mundial en la generación de riqueza, aunque se cubre más de cuatro meses hasta con tres metros de nieve, mientras en el nuestro se producen ricos frutos -tan abundantes que hasta se pudren-, variedad de climas y hasta en expresiones de amor, y que la diferencia radica en la formación, pues son los valores lo que hacen a un individuo y a un país ser de calidad.
Como ejemplo de la gran formación de honradez en Japón, recordó el tsunami que devastó a Fukushima, en el 2011 y dijo que a pesar de la tragedia no se produjeron saqueos en tiendas y almacenes o robos en las zonas afectadas, y que las personas hicieron filas hasta de tres días para recibir los víveres de ayuda; comentó también que en los lugares públicos, en temporales de lluvias se les prestan sombrillas a las personas para evitar que se mojen y que al día siguiente los devuelven, pues desde niños se les inculca que “si algo no es tuyo, debe ser de alguien y hay que entregarlo”.
Dijo que en México queremos que los políticos sean honrados, pero preguntó: “¿Qué hacemos nosotros para ello? Presumimos anti valores en nuestros hijos”, y comentó que ahí esta el origen de nuestros problemas en lo económico, político y social, pues dijo que para tener una familia con calidad, una institución con calidad, una empresa con calidad y un país con calidad, hay que comenzar por el entorno cercano y uno mismo ser de calidad; ser puntual, limpio, disciplinado, honrado, respetuoso; hacer bien las cosas, por el bien estar -sentirlo, pues es sinónimo de felicidad-, y como resultado el bien tener.
Kasuga considera que el primer error de la educación en México es brindar únicamente conocimientos y calificaciones, en vez de formación con valores, y dijo que si el gobierno no puede pagarles más dinero a los maestros, es nuestra obligación brindarles “sueldo moral”, de agradecimiento, de reconocimiento, de profunda gratitud”. En ese entorno criticó que en nuestro país hay dos empresas con gran poder, más que el gobierno, que deforman con sus telenovelas, sus chismes y sus intrigas. Insistió en que otro de los graves problemas de la educación es la falta de higiene, de limpieza. “Debemos enseñar a la niñez, a nuestra gente, a nuestros empleados, a nuestros trabajadores, que la virtud más noble que tiene el ser humano es la limpieza. Es muy común ver a empresarios, ejecutivos, directores, jefes que tienen baños privados, espejos relucientes, jabones perfumados, toallas blancas… mientras el baño del trabajador es un verdadero cochinero. ¿Ustedes creen que el trabajador no tiene dignidad?”, preguntó.
Kasuga citó que en Japón comparan las etapas de la vida con las estaciones del año, al indicar que la primavera es desde el nacimiento hasta los 20 años de edad, cuando la persona tiene la obligación de crecer tanto física, moral y espiritualmente, tratando de alcanzar su máxima plenitud; el verano, de los 20 a los 40 años es una época donde el ser humano se desarrolla al máximo en su trabajo y en sus actividades, como los árboles frondosos, forma una familia, tiene hijos; el otoño se presenta de los 40 a los 60, cuando cambian el cuerpo y los estados emocionales, nos damos cuenta de que estamos envejeciendo, y en el invierno, de los 60 en adelante, para no ser esclavos de la vida, lo importante es llegar bien a esta etapa, con suficientes recursos para una jubilación óptima.
El señor Kasuga dijo que en aquél país asiático se equipara la creación de una empresa con el enamoramiento, y cuando se firma el acta constitutiva con la boda; el embarazo cuando se tiene el local, el alumbramiento cuando se inaugura el negocio; trabajar entonces día y noche durante tres años seguidos y luego, desde el cuatro hasta el vigésimo, no retiran ninguna utilidad para hacerla crecer. Subrayó que los empresarios exitosos lo son en base a su esfuerzo, pues son los primeros en llegar y los últimos en irse de las fuentes de trabajo, con jornadas de 14 a 16 horas diarias; invierten su tiempo en forma productiva para sí mismos, para sus familias, para su entorno, para su país y generan buenos ejemplos de disciplina. “El triunfador en esta vida, tarde o temprano siempre será el que da y no, el que pide”, dijo.
Luego se refirió a los sindicatos mexicanos, que generalmente presentan pliegos de peticiones a las empresas, solicitando mayores sueldos, más aguinaldo, más vacaciones, etc., mientras que en Japón los sindicatos presentan pliegos de ofrecimientos, de mayor producción en menor tiempo, de reducir los márgenes de error, etc., luego les dicen a sus patrones: “¿Y tú que nos darás a cambio?”, así que la moraleja es que el que cumple sus obligaciones y da lo más que puede, convierte su mundo en un paraíso; el que sólo pide y sólo exige, convierte su mundo en un infierno.
Al concluir, el conferencista recibió un nutrido aplauso de los concurrentes, así como un reconocimiento y un presente con productos de la región de manos de los directivos de la CANACO-Servitur de Ciudad Guzmán, señor Ulises Velásquez de la Torre, presidente; Víctor Hugo Preciado Rosales, secretario; Francisco Sánchez, vicepresidente, y Fernando Ortíz Rangel, tesorero. (EPH).