Curp Biométrica, de la Identificación al Espionaje
Sin duda alguna, la CURP Biométrica es el nacimiento de una infraestructura con datos muy delicados que no sabemos en qué manos pueden caer y el uso que se les pueda dar, ya que incluso, se quiere integrar a este programa los datos biométricos de niñas, niños y adolescentes.
Y es que, en unos meses, la CURP Biométrica será de uso obligatorio y contendrá información de todo tipo incluyendo nombre y apellidos, fecha de nacimiento, sexo o género, entidad federativa de nacimiento, nacional, fotografía, firma electrónica, toma de huellas digitales, de rostro y de iris.
No es el primer intento de tener una Curp biométrica, que no solo es una identificación pues contiene los datos relacionados con el cuerpo de las personas, como la voz, el rostro las facciones, el iris y las huellas digitales.
Ante ello, debemos recordar que hace unos años se filtró la información del Instituto Nacional Electoral e incluso estaban en venta las bases de datos de las personas en diferentes foros de internet y que fue utilizada para labores de espionaje, falsificación de identidad y principalmente la extorsión, por lo que esto podría ser aún más grave, pues si llegara a ocurrir una situación similar estarían juego absolutamente todos los datos de las personas más allá del nombre, domicilio y edad, pues irían tipo de sangre, huellas digitales, lectura de iris, domicilio y ocupación y hasta el estado de salud sin que sepamos el uso que se le va a dar a esa información.
También establecerá el Programa de Integración al Registro Nacional de Población e Identidad (Renapo) de los datos biométricos de niñas, niños y adolescentes, en coordinación con autoridades de los tres órdenes de gobierno.
Una CURP biométrica representa mucho más que una simple cédula de identidad. Es una llave que da acceso a cada espacio de la vida. Significa que el Estado podrá observar nuestros movimientos desde el nacimiento hasta la muerte. Qué compramos, dónde nos hospedamos, a dónde viajamos, con quién convivimos, qué leemos y escribimos, por lo cual, la Curp biométrica podría convertir al Estado en el único custodio y árbitro de la identidad, eliminando el derecho individual a decidir cómo, cuándo y ante quién mostrarse. La privacidad dejaría de ser un derecho para convertirse en una excepción pues la información del documento estará en su totalidad de forma digital y en un servidor que puede ser vulnerable.
Por eso hay que dejarlo bien claro, si bien hoy el riesgo es meramente teórico, lo que hoy nos presentan como un escudo contra el delito, mañana puede convertirse en un arma contra quienes estén en desacuerdo con el gobierno, y después, puede servir incluso para condicionar la entrega de servicios, la emisión de documentos o el acceso a la justicia.



