CIUDAD GUZMÁN, JAL., (ES).- El Domingo de Ramos marcó el inicio de la Semana Santa con celebraciones en distintos templos de Ciudad Guzmán, donde decenas de fieles acudieron a misa para participar en la bendición de ramos, una práctica que recuerda la entrada de Jesucristo a Jerusalén, recibida con cruces tejidas de palma por la multitud como símbolo de fe y esperanza.
Durante la jornada, las iglesias se llenaron desde temprana hora con familias completas que portaban ramos elaborados con distintas plantas. Estos objetos, una vez bendecidos, suelen colocarse en los hogares como señal de protección espiritual y devoción religiosa.
Un detalle que destacó en esta celebración fue la presencia de mujeres que llevaban ramos de laurel, una variante que forma parte de las prácticas locales. Más allá de su significado religioso, muchas personas conservan estas ramas para darles un uso posterior en la vida cotidiana, ya sea como ingrediente en la cocina o como parte de remedios caseros. Este tipo de adaptaciones refleja cómo las tradiciones religiosas se entrelazan con los saberes populares y las condiciones del entorno, dando lugar a formas propias de vivir la fe. En Ciudad Guzmán, el Domingo de Ramos no solo mantiene su valor simbólico dentro del calendario litúrgico, sino que también evidencia la continuidad de prácticas culturales que conectan lo espiritual con lo cotidiano.














