Dividir a los Mexicanos, la Peor Estrategia Para Gobernar
La desigualdad en México es un problema grave y persistente que se manifiesta en múltiples dimensiones, como la concentración extrema de la riqueza, la pobreza generalizada, y las dificultades para acceder a la educación, la salud, la seguridad y los servicios básicos.
Por ello, la marcha de la Generación Z y quienes quiera que se hayan unido a ella no es más que una clara muestra de cómo el Gobierno Federal y principalmente Morena están dividiendo a la sociedad mexicana con tal de mantenerse en el poder.
Sin duda alguna, esa es la peor estrategia que puede tomar un gobierno para mantenerse vigente frente a una sociedad que históricamente se ha mantenido unida y solidaria ante las tragedias como una de las mayores virtudes de los mexicanos.
Ver a un anciano discutiendo con un joven es la clara muestra de esa división, ver las denostaciones hacia quienes no piensan de la misma forma o no comparten las ideas del partido en el poder, son también un ejemplo de cómo poco a poco los mexicanos están siendo divididos, por lo que resulta triste observar cómo las diferencias ideológicas ya no se discuten mediante un debate, ahora es con la violencia, con los guerrilleros lanzando gas lacrimógeno y golpeando a sus semejantes por la simple orden de un político enojado con quienes no piensan como él o están en contra de su forma de gobernar.
Y es que, a pesar de los cambios prometidos, el país no ha cambiado en absoluto. La inseguridad está desbordada en todo el país, las carreteras federales se encuentran en pésimas condiciones y México se mantiene como el séptimo sitio de los países más pobres de Latinoamérica.
Esa es sin duda alguna la explicación del porqué además de los jóvenes se unieron a la marcha las amas de casa, los trabajadores y los adultos mayores, pues en todos los sectores hay un clamor desesperado porque se detenga la inseguridad, que se frenen las escandalosas ejecuciones como las que se registran en Colima y Michoacán, que los padres dejen de perder a sus hijos por culpa del crimen organizado, que se les de mantenimiento a las carreteras, que haya medicamentos en los hospitales, y que las escuelas estén en buen estado.
Por eso no se debe menospreciar la marcha de la generación Z, pues esos jóvenes nacidos entre 1997 y el 2012 suman en nuestro país alrededor de 30 millones, almas que más que un apoyo social, están en busca de desarrollo personal y profesional, empleos bien pagados, seguridad en las calles y las carreteras, mejor educación, que se acepte su forma de pensar, y más allá de un discurso hueco donde se afirma que no hay divorcio con la sociedad, que se respeten sus derechos establecidos en los artículos 6, 7 y 68 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Por eso es mejor promover la hermandad, pues más allá de las diferencias ideológicas, un país unido siempre será más fuerte.



