La Inútil Guardia Nacional y el Colapso de las Carreteras
El colapso de las carreteras en el Sur de Jalisco es realmente alarmante, pues no hay un día que la ruta Guadalajara-Colima quede bloqueada y desafortunadamente en todos los casos, la presencia del personal de la Guaria Nacional es totalmente nula.
Sin duda alguna, la autopista Guadalajara-Colima es una de las carreteras más transitadas del país, pues se calcula que en esa vía circulan diariamente alrededor de 37 mil vehículos entre camiones y automóviles, por lo que, en fechas recientes, los dos carriles de circulación en cada sentido se han vuelto insuficientes.
Hay que decirlo bien claro, la falta de vigilancia en la autopista provoca que autos y camiones conduzcan a exceso de velocidad por esta vía e incluso en sentido contrario, y ello, ha llegado a provocar hasta siete accidentes en un solo día, en la mayoría de los cuales, la presencia de los oficiales de la Guardia Nacional es muy tardía y en ocasiones ni siquiera se presentan para tomar conocimiento de los hechos.
Ya lo habíamos mencionado hace apenas unas semanas, cuando afirmamos en este mismo espacio que no se deben menospreciar las cifras oficiales, datos que indican que la autopista Guadalajara-Colima registra alrededor de 500 accidentes por año, y de paso, analizar los problemas que esa inmensa carga vehicular está provocando en una vía que fue planeada en base a la circulación de hace 35 años, y que poco a poco se ha quedado sin seguridad y servicios, además de estar totalmente rebasada.
También hemos venido señalando que ya va siendo hora de que la Guardia Nacional refuerce la vigilancia en las carreteras del Sur de Jalisco, pues su presencia en las casetas de cobro no es suficiente para dar seguridad a los automovilistas, regular los límites de velocidad de quienes la transitan y sobre todo prevenir los aparatosos accidentes que se han registrado en las últimas semanas.
Debemos recordar que cuando existía la Policía Federal de Caminos, mantenían vigilancia constante en la autopista, realizaban operativos de radar de velocidad e implementaban “operativos carrusel” y cuando ocurría un percance que bloqueaba la circulación, buscaban la forma de abrir paso a los automovilistas varados, incluso retirando las barreras intermedias de circulación.
Hoy en día no sucede nada de eso; por el contrario, cada percance en la autopista provoca filas kilométricas y esperas de hasta 8 horas mientras se reactiva la circulación, un lapso en el que, por cierto, no se observa ni una sola patrulla de la Guardia Nacional ni de Colima, ni de Jalisco.
Habrá que ver hasta cuando, las autoridades federales, ponen atención a este grave problema que afecta seriamente las actividades comerciales y turísticas en los dos estados del país.



