Feria Zapotlán

Published on octubre 22nd, 2020 | by lavozsur

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En la Misa de Función Encienden la luz de la Esperanza por Enfermos de Covid

*La Eucaristía Tuvo Lugar con un Reducido Número de Sacerdotes, ex Mayordomos y Danzantes

CIUDAD GUZMÁN, JAL., (ES).- Este año no hubo la solemne procesión previa ni Catedral lució abarrotada por dentro y por fuera durante la Misa de Función.

A las 12:00 horas del día jueves sólo se permitió el ingreso a un máximo de dos integrantes de pasadas mayordomías, con boleto en mano, procurando que no fueran adultos mayores ni población en riesgo de contagio del Coronavirus.

Se extrañó la toma del Centro Histórico por sonajeros y danzantes; este 2020 su baile en el día de la función fue restringido en la vía pública. Sólo parejas formadas por los jefes de cuadrillas pudieron acceder a la eucaristía.

Tampoco los presbíteros de la Diócesis desfilaron desde Tercera Orden hasta los costados del recinto catedralicio, algunos ocuparon directamente los asientos frente a los altares de María y José.

Los diáconos con el Evangelio y el incienso llegaron al altar procedentes de la puerta central, sucedidos por los altas jerarcas que estuvieron limitados al padre José María Santana, rector de Catedral; Braulio Rafael León, obispo emérito; y como predicador principal Óscar Armando Campos, titular de la Diócesis de Ciudad Guzmán. Faltaron los prelados concelebrantes de años anteriores.

Antes del inicio monseñor Óscar Armando Campos encendió el cirio con la luz de la esperanza por los difuntos de la pandemia.

Durante la homilía, pidió venerar al patrono de Zapotlán el Grande siendo conscientes de las consecuencias del Coronavirus.

“No podemos ser indiferentes al sufrimiento por la enfermedad y al dolor de miles de familias que se han separado de un ser querido. Según las cifras oficiales nos dicen que son 80 y tantos mil, pero sabemos que son muchos más porque mueren en casa sin ser contabilizados. Otras familias no han podido ni siquiera despedirse en los últimos momentos”, comentó.

Recordó que la esencia de las Fiestas Josefinas no debe ser la celebración como tal, sino la oportunidad de vivir una vida como buenos cristianos.

“La fiesta a San José se está realizando de una manera diferente, en un ambiente de pandemia, pero que nos está recordando el compromiso de nuestros antepasados”, dijo Don Óscar con relación al juramento hecho el 22 de octubre de 1749 y renovado en 1806.

“A José necesitamos honrarlo de verdad, siguiendo su ejemplo de hombre responsable, honesto en su vida y en su trabajo, obediente de la voluntad de Dios en todo momento; de esposo atento, compañero fiel y amoroso, padre que guía el caminar del hijo, hombre responsable con sus responsabilidades sociales”, puntualizó.

Sosteniendo una flor de cempasúchil en la mano, el Obispo encabezó una oración a San José para pedirle cuidado ante la pandemia y el resto de enfermedades virales y sociales. Sonajas, tambores, chirimías y caracoles remataban con su sonido cada petición elevada.

El cerco de seguridad a los alrededores fue aún más estricto que durante el enroso del día anterior, también se expandió a otros tramos de la Plaza Principal.

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