La Reforma Electoral, Igualitos al PRI

La Reforma Electoral enviada por la presidenta Claudia Sheibaum al Congreso de la Unión ha creado gran expectativa, pues además de modificar once artículos de la Constitución, reduce el número de senadores y diputados, con lo cual, le quitan representación a la sociedad y repiten las estrategias de su eterno opositor, el Partido Revolucionario Institucional, para mantenerse en el poder durante décadas y con toda la potestad.

En la propuesta hay puntos que pueden ser de gran beneficio para la población y otros que a simple vista lucen amañados, por ejemplo, se plantea que ningún funcionario gane más que la presidenta de la República, se reduce el número de regidores en los Ayuntamientos y disminuye en gasto en el Congreso de la Unión y los Congresos Estatales, lo que sin duda es un punto bueno.

También se propone reducir el número de diputados de representación proporcional, con lo cual le estarían quitando fuerza a los partidos políticos de oposición, a excepción del Partido Verde y el del Trabajo, que llegan con diferente marca, pero juegan a favor de Morena.

Con todo, ambos partidos han expresado ya su desacuerdo con dicha reforma, pues está afectando los pactos políticos que han amarrado con Morena tanto en el Congreso, como en los estados y municipios del país. 

La desaparición de Programa de Resultados Preliminares también provoca una enorme incertidumbre, pues era el mecanismo que ayudó a recuperar la confianza de los electores creado en 1994 y que había surgido tras la llamada caída del sistema en las elecciones de 1988, con el objetivo de brindar certeza y transparencia en tiempo real sobre el conteo de votos.

Hay que decirlo bien claro, una reforma de esta índole toca las reglas más elementales de la competencia política. Por definición, su legitimidad depende del consenso, ya que son los jugadores quienes redactan sus propias reglas. Sin acuerdos transversales, la reforma pierde su carácter democrático para convertirse en una imposición que pone en riesgo no solo la equidad de la contienda, sino la gobernabilidad misma de los próximos mandatos.

La intención principal de esta Reforma Electoral sin duda alguna es la de modificar los mecanismos de representación en ambas cámaras, abaratar las elecciones y evitar que los electores puedan darse una idea de cómo va avanzado el proceso el día de las elecciones debido a la intención de eliminar el PREP, pero, sin duda alguna, detrás de la iniciativa puede haber un rediseño político que solamente estaría beneficiando al partido en el poder, el cual, evidentemente, se está convirtiendo en el nuevo PRI.

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