El mercado municipal Paulino Navarro ha sido el sitio donde los gobiernos de Alejandro Barragán y Magali Casillas han encontrado la mejor forma de hacer negocios con obras cuyos presupuestos son inflados de forma desorbitada.
Ahí está la impermeabilización en la administración de Barragán que costó más de un millón 200 mil pesos, la cual fue replicada en el gobierno de Magali Casillas quien, además, realizó trabajos de pintura con un costo superior a los 5 millones de pesos.
Sin embargo, ya se fueron más lejos, pues ahora están planeando la construcción de banquetas y reducción de carriles en las calles de la periferia del mercado con un presupuesto del orden de los 12 millones de pesos.
Lo más curioso de este asunto es que los regidores de oposición no pelearon por el tema del dinero, que es una cifra estratosférica como lo fueron los trabajos anteriores en ese espacio público, sino que se fueron más con temas como el tamaño de las banquetas y la reducción de carriles de circulación para vehículos.
La situación del estacionamiento está muy complicada en el primer cuadro de la ciudad, pues entre personal de oficinas, empleados municipales y vehículos oficiales, que incluso ya usan la plancha de jardín para estacionarse, el centro de Ciudad Guzmán está totalmente colapsado.
Hay que mencionar que de una población que ya supera los 140 mil habitantes, solamente votaron a favor de este proyecto mil 900 personas, lo que podría representar una aceptación de un mínimo de 1.3 por ciento, pero, aun así, regidores afines a la alcaldesa defendieron de forma sumamente agresiva la aprobación del proyecto.
Por eso vale la pena aceptar las propuestas de algunos regidores que llaman a llevar a cabo una consulta popular y se pregunte a la ciudadanía su aceptación o negativa con respecto a esta obra, ello con la finalidad de no quitar derechos a algunas personas para darle a otros.
Al utilizar la mayoría de los regidores y las dos abstenciones de los representantes de Hagamos y Futuro, los ediles de los partidos de oposición advirtieron que se estaba violando la Ley, ante lo cual, la alcaldesa retó a los regidores de oposición a demandarla, situación que encendió aún más los ánimos por el tono burlón de la mandataria.
La frase lapidante de los regidores es bastante clara, los problemas de estacionamiento y movilidad no son responsabilidad de los usuarios o los comercios, sino de la oficina de reglamentos y el departamento de tránsito municipal, que no ha sabido poner orden en las calles y ni siquiera en los espacios de estacionamiento, que por las mañanas son ocupados por personal del propio Ayuntamiento.
Es por ello, que ya va siendo hora de que la comuna guzmanense deje de disfrazar los negocios de unos cuantos como obras de beneficio social; que se implementen acciones que realmente solucionen la problemática de movilidad en la ciudad y que dejen de gobernar en base a intereses personales y económicos.

