En la confrontación por la segunda marcha en pro de agua limpia en la Zona Metropolitana de Guadalajara se están viendo intereses que van más allá de la búsqueda de un servicio de calidad, pues integrantes de varios partidos políticos están metiendo las manos y ensuciando más el tema para llevar agua a su molino.
Tienen un argumento perfecto y razonable, pues sin duda alguna el agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara apesta y sale sucia, pero también apesta el hecho de que los partidos políticos más que aportar soluciones, busquen desestabilizar al Gobierno para beneficiarse en el próximo proceso electoral.
Son los mediocres integrantes de la clase política actual que luego de transitar en varios partidos políticos, han encontrado cobijo y cargos públicos en el partido Morena, y sus satélites aliados como el Partido del Trabajo, los extintos Hagamos y Futuro, y que hoy dicen llamarse oposición, pero sin aportar ni una sola propuesta positiva para solucionar los problemas de la segunda ciudad más grande del país.
Pero hay que estar bien atentos en el desarrollo de este tema, pues los hechos de violencia y los daños a los edificios históricos en la segunda marcha pudieron ser orquestados por un político afín a Movimiento Ciudadano que desde hace una década maneja un grupo llamado “los perros bravos”, el cual es utilizado para intimidar a cualquier agrupación o persona que esté en contra de sus intereses personales.
Así las cosas, entre políticos chapulines que no saben hacer otra cosa que vivir del dinero público saltando de un partido a otro y asesores mediocres que piensan que intimidando a la sociedad pueden solucionar las cosas, la única expresión valiosa es la de la presidenta del PRI Jalisco, Laura Haro, quien dijo que “la polarización que la clase política está fomentando en el país no es para nada recomendable en una sociedad que ha luchado históricamente por sus libertades y la paz social, por lo que son, precisamente, esos líderes sociales quienes deben fomentar la hermandad entre los mexicanos”.
En ese sentido, hay que recordar que en ocasiones anteriores hemos mencionado la frase del escritor argentino José Hernández en su libro Martín Fierro, donde plasma un bello poema que vendría muy bien aplicar en nuestro país: “Los hermanos sean unidos, porque esa es la Ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”.

